Ypsi – Manuel Iglesias Soilán

Psicología, talleres y proyectos educativos

¿Y psi… la ciencia te explicara por qué te gusta esa persona y no otra?

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“Las atracciones más interesantes son entre dos opuestos que nunca se encuentran”

Andy Warhol


Todo el mundo tiene una ligera idea sobre qué es la atracción. Algunos dirán que es lo que ocurre cuando encuentras en el metro a una persona que está escuchando la misma música que tú. Otros opinarán lo opuesto, es decir, que cuanto más diferente a nosotros sea una persona, más nos gustará, pero,

¿qué es lo que realmente dice la ciencia sobre la atracción?

Pese a que aún no existe una definición académica consensuada sobre el término, una de las más influyentes en las últimas décadas ha sido la que considera la atracción interpersonal como una tendencia o predisposición individual a evaluar a otra persona de una forma positiva o negativa (Berscheid y Walster, 1978). Por tanto, cuanto más positiva sea esta evaluación, mayor grado de atracción experimentaremos hacia esa persona.

Las investigaciones sobre atracción interpersonal, que se remontan a principios del último siglo, han girado en torno a una serie de factores que influyen en qué nos interesemos por otras personas. Dichos factores son, muchas veces, contrarios a las ideas preconcebidas que existen socialmente sobre la atracción y son:

La semejanza: La idea generalizada de que “los polos opuestos se atraen” ha sido ampliamente desmontada por la investigación en psicología (véase Newcomb, 1961). De hecho, la semejanza es uno de los factores de atracción con mayor evidencia;

-Cuanto más similar a nosotros es una persona, más nos gusta.-

Este factor es fuerte en cuanto a actitudes y valores, sin embargo, la relación entre atracción y semejanza en rasgos de personalidad tiene una evidencia más débil (Byrne et al., 1961). Según la Teoría del Equilibrio de Heider (1958), esto ocurre porque sentirnos atraídos hacia personas similares provoca un sistema equilibrado que nos aporta armonía y sentimientos positivos.

La reciprocidad: Seguro que en alguna ocasión alguien os habrá dicho que siempre le gustan personas que, coloquialmente, “pasan de él/ella”. Sin embargo, la ciencia nos dice que…

-será más probable que nos sintamos más atraídos hacia personas a las que les gustemos (Aronson y Worchel, 1966).-

Existen algunas matizaciones sobre este factor; el efecto de reciprocidad no existe si a quien le gustamos le gusta todo el mundo de forma indiscriminada. Esto significa que, para que este factor tenga relevancia, necesitamos sentirnos especiales (Eastwick et al., 2007). También, un poquito de incertidumbre respecto a cuánto nos gusta alguien puede generar en esa persona un mayor interés hacia nosotros.

La familiaridad: Quizá esa persona que se sienta siempre a tu lado en clase te guste más de lo que crees, y es que…

-científicamente nos sentimos más atraídos hacia quienes nos son más familiares (Back, Schmuckle y Egloff, 2008).-

Dos manos... // Fotografía de Óscar Rodríguez Herranz; Editada por Mª del Pino Suárez Santana
Dos manos…
Fotografía de Óscar Rodríguez Herranz; Editada por Mª del Pino Suárez Santana

Este factor no se puede desligar de otro principio muy importante como es el de la proximidad. Sin embargo, el efecto de la proximidad se debe a la familiaridad, pues las personas más próximas se acaban convirtiendo en las más familiares para nosotros/as. El mecanismo que explica estos resultados es el efecto de mera exposición, por el que la exposición repetida a un estímulo aumenta el agrado hacia él (Moreland y Beach, 1992).

El atractivo físico: Este es el factor con mayor predicción (Walster et al., 1966) y, seguramente, el que menos te coja por sorpresa. Una persona puede tener nuestros mismos valores, decirnos lo mucho que le gustamos o sentarse todos los días a nuestro lado, que si nos resulta poco atractiva… DIFÍCIL.

-De hecho, se ha demostrado que la gente atractiva es tratada y juzgada de forma más positiva que las personas que no lo son (Langlois et al., 2000)-

Esto puede deberse al llamado “efecto halo”, en el que se basa la industria de la publicidad, ya que nos interesan y prestamos más atención a los anuncios protagonizados por actrices y actores físicamente atractivos.

Estos cuatro son los principios básicos de la atracción y, aunque nos proporcionan datos muy interesantes sobre nuestra propia conducta, siempre hay que contextualizarlos y particularizarlos. Es decir, habría que tener en cuenta también factores muy importantes como la cultura, los valores familiares y nuestras experiencias en relaciones anteriores de diversa índole.

Por tanto, no te preocupes si te gusta alguien muy diferente a ti, alguien que “pasa” de ti, alguien que apenas conoces o alguien poco agraciado:

-No eres raro/a, tan solo eres tu mismo/a.-

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