Ypsi – Manuel Iglesias Soilán

Psicología, talleres y proyectos educativos

¿Y psi… pudiera dejar de ser tonto?

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“Aquel que rechaza el cambio es arquitecto de la decadencia. La única institución humana que rechaza el cambio es el cementerio”

Harold Wilson

Siempre hemos pensado que se nace más o menos inteligente, que se es listo, tonto, o “normal”. Creemos que seamos lo que seamos en ese aspecto, lo seremos para toda la vida. ¿Acaso habéis oído alguna vez decir a alguien: “Fulanito no es muy inteligente, pero con esfuerzo lo será más”?

Damos por hecho que la inteligencia de cada persona es algo fijo

A pesar de que el ser humano está en constante aprendizaje durante toda su vida, pensamos que algunas de sus características son absolutamente inmodificables. “Las personas no cambian” es una frase muy común, a la que recurrimos para demostrarle a alguien que teníamos razón en cuanto, por ejemplo, a su expareja; pero no es científicamente relevante. De hecho, es fruto del todopoderoso sesgo de confirmación 1: en este caso, sólo recordamos o nos fijamos en aquellas veces que tenemos razón, mientras que las veces en las que erramos resbalan “accidentalmente” de nuestra memoria.

Esto explica parcialmente por qué nuestra creencia en que las personas no cambian (en determinados aspectos) se mantiene. Sin embargo, aún no hemos hablado del origen del problema…

Desgraciadamente, el estudio científico puede pecar de absolutista, y elaborar modelos que, a pesar de demostrarse funcionales, dejan de lado aspectos muy importantes. Dejaremos al margen el estudio de la personalidad (que merece su propio debate) para centrarnos en el estudio de la inteligencia desde la psicología y sus repercusiones en la creencia popular.

Este campo nació aprincipios del siglo XX, inicialmente en Francia, cuyo gobierno encargó a los psicólogos Alfred Binet y Théodore Simon que elaboraran una forma de detectar a aquellos niños con capacidad intelectual inferior a la normal para separarlos y darles una educación más adaptada. De su trabajo nació el primer test de inteligencia, que medía edad mental, precursora del ahora conocido cociente intelectual (CI). A partir de entonces, nacieron múltiples modelos que intentaban explicar la estructura y el funcionamiento de la inteligencia. Predominaban dos grandes controversias: en primer lugar, ¿es la inteligencia jerárquica (sus componentes se organizan deforma a que algunos quedan por encima de otros y dictan el funcionamiento deéstos últimos) o no jerárquica (sus componentes están todos al mismo nivel y pueden funcionar de forma relativamente independiente)?; y en segundo lugar,¿es mayor el peso de la herencia (genética) o del ambiente (contexto de desarrollo de la persona) sobre la inteligencia que uno acaba teniendo? Si bien no se ha llegado a ninguna conclusión clara en cuanto al primer problema, las teorías actuales sí están de acuerdo en que

la interacción entre herencia y ambiente tiene más peso que cualquiera por sí sola sobre la inteligencia de las personas.

Sin embargo, no se llegó a cuestionar el hecho de que esta pudiera ser modificable hasta finales del siglo XX con la Teoría de lasInteligencias Múltiples de Gardner 2. Esta teoría define la inteligencia como un potencial desarrollable que sirve para resolver problemas dentro de determinados contextos (múltiples inteligencias para múltiples situaciones). Además, hace especial hincapié en la función de la creatividad en el estudio de la inteligencia, que había sido prácticamente ignorada hasta entonces.

Niño aburrido haciéndose el "tonto"

Posteriormente, nacieron las teorías socioculturales, respaldando esta visión y profundizandoen ella, dando cuenta de la importancia del papel que juegan los cuidadores en el desarrollo de la capacidad intelectual de los niños, y creando herramientas para mediar y potenciar su aprendizaje.

Ahora bien, el cociente intelectual (CI) es una herramienta muy potente psicométricamente, que mide con mucha precisión lo que se supone que debe medir (inteligencia verbal y lógico-matemática). Sin embargo, su principal problema es que peca de absolutismo: la puntuación de CI supuestamente engloba la totalidad de la inteligencia de la persona (pero deja de lado multitud de capacidades mentales) y, al ser supuestamente no modificable, permite ponerle a las personas una etiqueta para toda la vida que define su capacidad intelectual.

La idea más importante que queremos plantear es que, dado que aún conocemos tan poco sobre la inteligencia, y que

los propios estudiosos del campo reconocen que tal vez nunca lleguemos siquiera a conseguir definirla de forma unitaria,

¿podemos realmente tener la arrogancia de etiquetar de tal manera a las personas sin siquiera pensar en que pueden desarrollarse?

Por favor, no olvidemos que una persona no debería resumirse a un conjunto de números que no pueden dar cuenta de su complejidad. No olvidemos que el futuro de muchos niños en la actualidad está en manos de la evaluación psicológica, y que nunca deberíamos perder la humildad en ella. Pensemos, por favor, en la importancia de dirigir nuestros esfuerzos hacia el desarrollo de las personas, y no sólo hacia su discriminación, sin olvidar que esta también tiene su importancia.

Para información más detallada sobre esto, podéis leer este artículo 3 detallado que desarrollamos Manuel Iglesias y yo.

Referencias Principales:

1 https://www.psicoactiva.com/blog/consiste-sesgo-confirmacion/

2 https://psicologiaymente.com/inteligencia/teoria-inteligencias-multiples-gardner

3 https://drive.google.com/file/d/1VbelL3GNDDqrmEQvcM35ztjoK0aPuNpI/view