Ypsi – Manuel Iglesias Soilán

Psicología, talleres y proyectos educativos

¿Y psi… la sociedad estuviera en un punto de no retorno?

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“Uno puedo estar a favor de la globalización y en contra de su rumbo actual, lo mismo que se puede estar a favor de la electricidad y contra la silla eléctrica”

Fernando Savater

Las sociedades a lo largo de la historia de la humanidad han intercalado momentos de esplendor y momentos de absoluta decadencia. Uno de los ejemplos más claros fue el progreso alcanzado por las sociedades clásicas (Roma y Atenas), seguido por el atraso sin precedentes que supuso la Edad Media europea. También, a pesar de pandemias y guerras, la tendencia del desarrollo ha sido al alza, siendo el momento actual el culmen de esta tendencia. Y así,

tal y como apuntaba el politólogo estadunidense Francis Fukuyamanos hallamos ante el ‘’Fin de la historia’’.

Dicha afirmación se realizó tras la caída del bloque socialista y anticipaba la preponderancia en el mundo de las democracias liberales.

Siguiendo la estela de Fukuyama, parece, y es cierto, que nos hallamos ante uno de los periodos de mayor prosperidad en la historia de la humanidad en donde el desarrollo tecnológico está alcanzado cuotas nunca vistas. No sólo eso, sino que los

índices macroeconómicos muestran mejoras en términos de pobreza, esperanza de vida y renta en países donde históricamente han sido poco elevadas.

Todo ello se ha producido en un ambiente globalizado y de absoluta interdependencia entre los agentes económicos. Esto, por tanto, genera una serie de cuestiones que afectan a las sociedades y es conveniente tenerlas en cuentas para saber a qué retos han de enfrentarse.

En primer lugar, la amplitud y magnitud de la Globalización parece indicar que cualquier cambio que choque frontalmente con sus principios supone, de manera lógica, un perjuicio global. Es decir, quienes aleguen que la Globalización es perjudicial o nociva, estarían poniendo en grave peligro  el desarrollo normal y sostenido en el que se ven inmersas actualmente las sociedades. Las principales críticas devienen tanto hacia el modelo de producción como a la pérdida de soberanía de los estados-nación.

En segundo lugar, las guerras, pandemias o enfermedades, por encontrarse en un ambiente globalizado, parece lógico que puedan trascender cualquier frontera política.

En tercer lugar, un gran avance cualitativo en el campo de las comunicaciones hace que nos configuremos nuevas formas de percepción y de gestión del tiempo, cobrando éste mucha mayor relevancia de la que podía llegar a tener anteriormente. Las enormes posibilidades que se abren gracias a la Globalización hacen que tengamos que decantarnos por unas opciones u otras en función del beneficio subjetivo que persigamos y teniendo en cuenta el gasto de tiempo que ello supone. Así, pues, fenómenos como la economía colaborativa, están dotando a las sociedades un abanico de actuaciones nunca visto con anterioridad y del que se desprenden consecuencias tanto positivas como negativas.

¿Estamos ante un punto de no retorno?

Probablemente no, pero el dar un paso hacia esta realidad se ha hecho mucho más complejo e indeseable de lo que pudiera parecer en un primer momento. Los desafíos a los que nos afrontamos han de atenerse a estas cuestiones que, aunque a primera vista pudieran parecer obvias, de ellas se infieren otras muchas que los gobiernos deberían tener presentes a la hora de legislar si pretenden conservar, tal y como se ha venido haciendo, el statu quo.