Ypsi – Manuel Iglesias Soilán

Psicología, talleres y proyectos educativos

¿Y psi… hubiera una explicación al fracaso de tus propósitos de año nuevo?

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“Ver el mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercase a los demás, encontrarse y sentir. Ese el el propósito de la vida”

Walter Mitty

Tras comenzar el nuevo año todos nos proponemos una serie de propósitos maravillosos que queremos cumplir en el año que entra. Sin embargo, muchos de estos se quedan en el cajón sin que nadie llegue a ejecutarlos nunca. Al darnos cuenta que no hemos sido capaces de realizar lo que nos propusimos nos produce frustración, desánimo e incluso algunos piensan que no eran capaces de hacerlos y por eso no los llevaron a cabo.

Los propósitos de año nuevo es algo que muchas veces no meditamos, que nos lanzamos a la piscina con un montón de nuevas cosas que queremos hacer. Muchas de ellas las hemos visto en internet, en nuestra pareja, nuestros compañeros de piso, hermanos, y a ellos les ha ido genial, así que

¿por qué no a nosotros?

La respuesta ante esta pregunta es facilísima, porque no somos ellos. Cada persona debe tener en cuenta que los propósitos deben ser lo más personales posible y que quizás lo que a tu vecino le vaya bien a ti no.

Por ello el primer paso para realizar unos buenos propósitos es que sean realistas.

Si nos imponemos propósitos realistas la probabilidad de frustración y fracaso disminuirá notablemente.

Otro elemento importante que debemos tener en cuenta es nuestra motivación. De nuevo hacemos referencia a lo comentado antes. Si los demás lo hacen, yo también. Debe haber una concordancia entre la meta y la identidad. Es decir, debemos ser coherentes con nuestros propósitos. Si odiamos ir al gimnasio, uno de nuestros propósitos de año nuevo no puede ser comenzar a ir al gimnasio, ya que no tendremos ni motivación ni va a ir con nuestra personalidad, con lo cual dejaremos de ir casi antes de haber empezado. Si lo que queremos es hacer algún tipo de deporte, busca alguno que te haga feliz y te genere motivación. Si te gusta salir a correr, hazlo.

Adapta tus propósitos a ti, no tú a estos.

Otra cosa que debemos tener en cuenta es que todos tenemos metas vitales y queremos encaminar nuestra vida hacia algún camino. Es bueno que tus propósitos vayan en esta línea ya que se van a convertir en algo relevante para ti y van a ser mucho más fáciles de cumplir.

Por otra parte, uno de los errores más comunes es la

falta de jerarquización de nuestras metas.

Es importante que tengamos en cuenta que muchos de nuestros propósitos pueden ser incompatibles, por ello, debemos dar mayor importancia a aquellos que creemos que la tienen. Si es posible, podemos reformularlos para evitar su solapamiento, ya que esto nos generará mayor bienestar.

Por ejemplo, yo puedo querer empezar a leer por las noches, porque es algo que va conmigo y me hace feliz. Sin embargo también quiero empezar a salir a cenar por la noche con mi pareja más a menudo, ya que también me hace feliz. Estas dos metas son incompatibles, ya que utilizan el mismo espacio de tiempo. Es posible que con el tiempo nos frustremos porque no hemos hecho una de las dos tanto como nos gustaría.

Además, otro dato a tener en cuenta es que las metas pueden ser a corto, medio y largo plazo. Es positivo que estas tres formas estén presentes, pero lo que es más positivo es que nuestros propósitos a corto plazo sirvan para llegar a los de largo. Así, tras realizar muchas metas a corto plazo estaremos más cerca de una gran meta que nos hemos propuesto y esto generará en nosotros mayor motivación para conseguirlo. Por otra parte, nos empeñamos en que estas metas sean muy complejas, porque creemos que así, cuando las consigamos nos generará mayor bienestar.

Esto no es más que un error.

Las metas que mayor motivación generan son las metas fáciles, ya que si son muy complicadas, el tiempo y el esfuerzo que debemos invertir es muy elevado y muchas veces nos lleva a abandonar. Los propósitos deben tener una pequeña complejidad, la suficiente para motivarnos, pero no extremada, ya que llevará a que la abandonemos.

Por último, es muy importante que nuestras metas estén

redactadas en términos positivos,

ya que los propósitos son elementos a conseguir. Así pues es mejor que digamos que queremos hacer deporte en vez de dejar de hacer el vago.

Redactar en positivo nos permite que tengamos presente la meta sobre la que estamos trabajando.