Ypsi – Manuel Iglesias Soilán

Psicología, talleres y proyectos educativos

¿Y psi… la hipnosis pudiera ser mas útil de lo que pensamos?

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“Nada en este mundo debe ser temido… solo entendido”

Marie Curie

¿Quién de nosotros no ha escuchado alguna vez hablar de la misteriosa hipnosis? Esa técnica casi mística que es capaz de inducir en el individuo un estado “de trance”, en el cual se encuentra a merced del todopoderoso hipnotista y en el que entre otras cosas es imposible mentir e incluso puede llegar a doblegarse la propia voluntad…

Como ya es costumbre en psicología, el conocimiento popular juega más a nuestra contra que a nuestro favor.

Del mismo modo que es complicado desligar la imagen del psicólogo terapeuta del viejo diván negro, es complejo separar la hipnosis del recuerdo del tan celebre movimiento pendular de un reloj de bolsillo.

¿Es falsa la imagen que tenemos de la hipnosis?

No es necesariamente falsa, ni necesariamente acertada. Es decir, existe algo de cierto y algo de inventado en todo este asunto de la hipnosis. La imagen otorgada por el cine, las series, así como algunas obras literarias han actuado moldeando nuestra imagen y nuestro concepto, dificultándonos bastante la ya de por sí difícil tarea de pensar de forma verdaderamente racional. Intentemos pues resolver algunas de las dudas, así como revelar cuanto de cierto tienen algunos de los mitos sobre la hipnosis.
En primer lugar:

¿Están inconscientes las personas sometidas a un proceso hipnótico?

Si acudimos a la literatura existente sobre el tema, encontraremos que históricamente ha sido difícil llegar a un consenso unánime acerca de este asunto. Por un lado, encontrábamos aquellos teóricos que afirmaban que efectivamente la hipnosis se daba en una especie de trance cercano a la inconsciencia, mientras que otros defendían que todo el fenómeno de la hipnosis podía reducirse simplemente a la sugestión.

La conclusión a la que se ha llegado finalmente es que durante la hipnosis la persona se encuentra despierta, consciente y en total control de su voluntad, no existiendo evidencia científica que demuestre que el estado de hipnosis difiere, psico-fisiológicamente hablando, del estado de vigilia. La persona no se encuentra dormida, ni en cualquier otro tipo de estado que implique una alteración de la conciencia, es más, es posible que alguien se encuentre hipnotizado con los ojos abiertos.

¿Entonces, qué es la hipnosis?

La hipnosis es un procedimiento mediante el cual un especialista puede inducir en el individuo cambios en las percepciones, sensaciones pensamientos o comportamientos mediante la sugestión. Estas sugestiones no son mas que las comunicaciones verbales que el hipnotizador realiza para intentar causar una reacción específica, así como dirigir la atención del sujeto.

Atendiendo a estas definiciones entendemos que en la hipnosis el individuo es libre y la realiza de forma totalmente voluntaria, es decir:

 Es imposible inducir el estado hipnótico en alguien que no quiera ser hipnotizado.

 Asimismo, aunque durante el proceso el hipnotizador dirige la atención del sujeto e intentar guiar su experiencia, en ningún momento controla al individuo ni le imposibilita a este la salida del estado. Es más, la intensidad del grado de respuesta a la hipnosis varia enormemente dependiendo de la persona que la experimente, es decir, la capacidad de una persona para experimentar este proceso es un determinante de como va a desenvolverse el procedimiento, del mismo modo que existen personas que tienen dificultades para relajarse, existen personas que pueden tener inhibiciones para someterse a la hipnosis. El siguiente paso sin duda seria preguntarnos:

Como psicólogos, ¿Qué utilidad puede brindarnos la hipnosis?

A diferencia de lo que algunas personas creen, la hipnosis no es una terapia, ni un tratamiento ‘per se’, es más bien un procedimiento que puede utilizarse como herramienta para facilitar o potenciar el efecto de otros tipos de técnicas o terapias.

Este proceso ha demostrado tener una gran eficacia en el tratamiento de la depresión, de la ansiedad y de las fobias, así como en aflicciones de sintomatología somática como las irritaciones del estómago. También se ha usado históricamente en el control de adicción tales como el tabaquismo o el alcoholismo.

Destaca además su uso combinado con otras técnicas para disminuir la sensibilidad al dolor, conocido como hipno-analgesia, asociado a diferentes procesos quirúrgicos, tratamiento de quemaduras, dolor durante en el parto, dolor de espalda, dolor de cabeza…

Por si fuera poco, la hipnosis además es un proceso aprendido y como tal puede ser enseñado, por lo que resulta posible desarrollar la competencia de la “autohipnosis”, brindando a los sujetos una destreza más en su repertorio a la que pueden acudir en caso de que lo necesiten.

Teniendo en cuenta todo lo visto aquí, así como multitud de cuestiones no abarcadas, no resulta una locura afirmar que la hipnosis puede convertirse en una poderosa aliada del psicólogo,

y por supuesto, conocer antes de temer.